| Los mapuche y su histórica lucha por la tierra
Los mapuche
del sur chileno buscan democratizar este país en transición
permanente desde 1990, y que aun está regido por fiscalías
y tribunales militares.
Las comunidades
mapuche que habitan al sur del río Bío Bío,
en la novena región de Chile, desde hace algunos años
vienen denunciando la depredación de sus tierras, la destrucción
de sus plantaciones y la impunidad con que actúan las empresas
privadas forestales y productoras de energía eléctrica
en las 200 mil hectáreas que les sustrajeron durante la
dictadura militar (1973-1989). La mayoría de estas empresas
son de capitales extranjeros, españoles principalmente.
A partir de
sus manifestaciones pacíficas, duramente reprimidas por
el cuerpo militar de Carabineros -que aumentó su presencia
en la región desde entonces-, los chilenos se están
familiarizando con la terminología mapuche. Los
medios de prensa ocupan sus espacios con cuadros explicativos
sobre sus organizaciones sociales y políticas, sobre su
cosmovisión, marcando una importante diferencia con la
histórica segregación de esta gente originaria de
América del Sur. Los mapuche pertenecen al grupo
lingüístico araucano, y en la actualidad serían
unas 300 mil personas, dedicadas a la agricultura.
Desde que el
neoliberalismo dijo presente en Chile, en la década de
1980, las comunidades mapuche perdieron el 60% de sus tierras
de la noche a la mañana. Los litigios por la tenencia de
estas tierras aun permanecen encajonados en los tribunales civiles
y las comunidades afirman que no existe voluntad política
para resolver el conflicto. Desde 1997, principalmente, los mapuche
conformaron la Coordinadora de Comunidades Mapuche -que realizó
una marcha a pie, hasta Santiago, en 1999- para exigirle al estado
chileno la devolución de estas tierras y para impedir que
las empresas se extiendan en sus territorios.
A raíz
de los enfrentamientos y la represión, decenas de líderes
mapuche fueron encarcelados y procesados por fiscalías
y tribunales militares -que tienen competencia en materia civil-
bajo cargos de "asociación ilícita" y
otros creados durante la dictadura para combatir a los movimientos
de liberación nacional, de izquierda. Según analistas
jurídicos y distintas organizaciones en defensa de los
derechos humanos, nacionales e internacionales, la Justicia Militar
no puede juzgar a civiles y además no les brindó
ni brinda ninguna garantía del debido proceso.
Durante 350
años, los mapuche resistieron primero a los colonizadores
españoles y después a los distintos gobiernos chilenos
y a su ejército. En 1553, los indígenas liderados
por Lautaro estuvieron muy cerca de invadir Santiago, la capital,
mientras el español Pedro de Valdivia se aprestaba
a fundar Concepción, más al sur. Cuando Chile obtuvo
su independencia, a principios del siglo XIX, los gobiernos y
la clase dominante chilena entendieron que la "problemática
mapuche" debía resolverse y recién en
1881 el ejército de Chile "recuperó" la
Araucanía, a través del genocidio de este
pueblo. En 1883, después de sucesivos pactos, los mapuche
fueron confinados a 300 mil hectáreas -tenían cinco
millones de hectáreas- para perder, con Augusto Pinochet,
estas 200 mil hectáreas que son explotadas, entre otras,
por las empresas Forestal Mininco y la hidroeléctrica Endesa.
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